Tools and Deserving / Herramientas y el Merecerlas
Texto en Español
sigue del texto en Inglés
A few weeks ago, I watched the comedian Lee Ridley (“Lost Voice Guy”) perform for America’s Got Talent. One thing I noticed almost immediately was the t-shirt he was wearing (and this is the title of his book as well). I remembered a few years back on the metro when someone muttered to his friends that he should have “canes available so that someone would get up and offer him his seat.”
Perhaps this is one of the more insidious parts of a world that is not designed for individuals with disabilities in mind – that every accommodation, or way in which life could be made easier and just, seems like a burden being imposed upon that world, or that an accommodation may appear as either “an embarrassment” or an “unfair perk.” May we build a world where access to opportunities and necessary resources comes without a helping of guilt or constantly wondering whether we are “disabled” enough to “deserve” those resources.
ESPAÑOL
Hace
unas semanas, vi algún videos del comediante Lee Ridley (“El Hombre De la Voz
Perdida”) en el show de televisión America’s Got Talent. Algo que noté casi de
inmediato era la camiseta que usaba con la frase “Sólo estoy en esto por el
estacionamiento” (que es es título de su libro también). Recordé cómo hace unos
años cuando alguien comentó a sus amigos en el metro que él “también debía
comprar bastones para que otros le ofrecieran su lugar.”
Pensé
en las veces en que los recursos necesarios para ayudar a personas con
discapacidad llevar vidas productivas y plenas son percibidos como “ventajas” o
“extras”, y que de algun grado, personas con discapacidades no pueden hacer
cosas “bien” o “sin ayuda.” En un reporte sobre pequeñas empresas y sus
prácticas de contratación y retención de personas con discapacidad, una
encuesta de Cornell encontró “Muchos
comentarios revelaron que personal de recursos humanos tenían dificultades para
hablar de los acomodos para personas con discapacidad a otros empleados y
empleadas sin discapacidad… otras consideraciones se enfocaron en cómo sortear
las preguntas o comentarios en el espacio laboral, tales como acusaciones de
favoritismo (p.22). El estudio continúa, notando “Algunos problemas incluyen
que compañías u organizaciones no creen que la persona en verdad tenga una
discapacidad o sientiendo que personas con discapacidad no tengan habilidades o
destrezas necesarias, y por tanto no sean tan productivas.” (p22) Algo de esto
seguramente es falta de concientización o mala información, pero siento por otro
lado, que es tan común, que he escuchado alguna versión de esto con mucha
frecuencia a lo largo de los años.
Además de estar conciente de la
percepción de otras personas respecto a mi discapacidad, he frecuentemente
lidiado con “categorizar” o “asignar algún valor comparativo” a mi
discapacidad. Pienso en lo renuente que estaba en conseguir un tarjetón azul
para poderme estacionar en espacios para personas con discapacidad, porque “tal
vez alguien lo necesita más”, “tal vez alguien vendrá justo al mismo tiempo que
yo, y yo me habré parado en el último espacio y se la habré quitado a otra
persona más necesitada o mereciente de ese espacio. Al final de cuentas,
conseguí el tarjetón y agradezco el tenerlo, pero pienso en las cientas o miles
de interacciones donde sucede esto, este ranqueo o valuación en automático, la
culpa en utilizar algún “recurso limitado” que merece más alguien más. Hace un par de semanas, tomé un vuelo a Ohio
para visitar familia. Sin pensarlo demasiado, me formé en la fila general para
pasar seguridad con mis bastones de trekking, y lentamente avancé hasta donde
estaba el oficial que checaba identificación y pases de abordar. Cuando llegué
al podio y le mostré mis documentos, me echó un vistazo: “La próxima vez” me
dijo seria pero amablemente, “por favor usa la fila reservada para las tripulación
y personas con discapacidad que es esta más corta y directa.” Pensé en sus
palabras, porque pensé haber visto el letrero para entrar a esa fila especial,
pero algo en mi mente decía “Yo aguanto”, “Hay quienes necesitarán más estar
acá”, “¿Quién soy yo para atorar esta fila?” Abordando el avión primero (junto
con otras personas que “necestan más tiempo para aboradar” y bajo alguna mirada
sospechosa de quienes estaban en la sala), dudaba de mi decisión de abordar
primero (agradeciendo de todos modos el tiempo extra para acomodar mis cosas).
I have often felt this way and had numerous experiences throughout my life similar to what you have written. A prof at university once told me "if I make accommodations for you then I need to make accomodations for everyone to keep it fair." I was flabbergasted and appalled by the interaction. I've also has many people (medical professionals and laypeople) tell me "You don't look like you have Spina Bifida." And I always thought that was awkward because they are obviously holding onto a stereotype of what a person with a condition should look like. Any recommendations for how we can address and change these attitudes to make this world more open-minded, accepting, and accessible for all?
ReplyDelete